Una semana
cultural es un reto, y más aún cuando es la primera vez que se acomete. Los
ingredientes deben ser: planificación, implicación, imaginación, creatividad y
sobre todo grandes dosis de colaboración. Seguramente la imagen que quede será
la del último día, el día de la exposición de los trabajos, y muchas veces
puede no reflejar el andamiaje que subyace en dicha exposición o lo que hemos
aprendido elaborando todo el material. Desde los diferentes equipos se han
desarrollado microproyectos que, a modo de puzle, han llenado paredes y aulas
con el fruto de los esfuerzos de alumnos y profesores. Es cierto que todo es
mejorable y cuando evaluemos la actividad aparecerán elementos de mejora que
nos ayudarán a que la próxima sea mejor. Como decíamos más arriba no podemos
mostrar fielmente los fogones en los que se ha cocinado todo pero dejamos un
resumen de nuestra experiencia.
viernes, abril 11, 2014
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